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sábado, 4 de mayo de 2013

Hipno habitante


Era preciso que me tomara unos momentos y la viera transitar la habitación en su ropa interior. Esa piel que dejaba ver detalles de encaje negro y deseo explicito, mientras me iba permitiendo quererla tanto como si no pueda sostenerme en mí.
Volteó, cruzamos miradas, y mientras mi respiración era la agitada oxigenación de mis células dilatadas bajo su goce, ella  jugueteaba con el espacio vacío de la habitación que el humo que su cigarrillo no invadía.

Parpadeo.

Las olas de las sábanas la rodearon, permitiendo que entre sus pliegues se perdiera la poca ropa que le cubría. Lenta y suavemente la espuma de esas olas blancas la hacían emerger para respirar, ella y yo, bajo el ensueño del momento, donde todo perdía espesura y dejaba el ambiente como si Hipno vagara sobre nuestras cabezas.
Quise llamarle a mi lado, salvar el poco espacio entre las sedientas llamas de mis dedos y su piel inundada de la esencia de mi saciedad. Pero solo el aire y las sábanas la acariciaban, creando celos en mí.

Respira, respira.

Recuerdo que bajo estas manos ella temblorosa se entregó al deseo compartido; y entre suspiros y lenguas titubeantes que jugaron a pertenecerse encontramos las caricias necesarias para estremecernos y jurarnos la noche de las violetas. 

sábado, 9 de junio de 2012

Tal vez


Tal vez tengas la razón. Hemos estado viviendo tan apasionadamente que no hemos tomado en cuenta el valor del tiempo, de la mesura y del encanto de los descubrimientos sorpresivos al irnos descubriendo de poco en poco, compartiendo la ansiedad de volvernos a ver sin tanta prisa. Nos hemos dejado consumir por las ansias de estar junto a alguien y hemos olvidado que tal vez, solo tal vez, la pasión que tanto nos empujan a sentir en todo momento solo es la prisa de estos tiempos en los que uno tiene que vivir lo más rápido posible.

He de admitir que me duele aceptar que tengas razón. Porque he albergado la esperanza de una pasión que hacía tiempo no pensaba y por la que tanto tiempo soñé. Ahora imagina mi posición y trata de entenderme. He vivido un ensueño vuelto realidad, el recuerdo de un enamoramiento del pasado encontrado en el presente. He encontrado en tu abrazo el calor que hacía tiempo no sentía y en tus besos el alivio a una soledad que no he sabido llevar.He amado.

Los silencios me son incómodos. Pero este silencio me sabe a sabiduría, al análisis de la situación y a sostener peleas internas que no me hacen olvidar mi limitada capacidad para sostener el valor de las emociones en contraposición a veces con la entereza de mi razonamiento.

Tal vez tengas razón.

jueves, 31 de mayo de 2012

Ese faro



Me mantuve en vigilia mirando al horizonte en la espera de divisar la sillueta de su barca. Acostumbrado a la brisa marina me hice amigo de las gaviotas y demas habitantes de estos linderos entre la tierra solida y el mar con sus olas inquietas. He aprendido a leer en su vaiven los destinos de los que van perdiendo la razon arrojandose a los designios siempre desconocidos de la marea, asi como de aquellos que se han quedado a vivir en la bahia, anclados en el eterno ensueño de la nueva ola.

Es ahora que he dejado de mirar el atardecer, cuando habituado a la sal marina he encontrado en el faro la estela de luz que puede guiar esta vida mia, existencia del hombre que vive entre el cielo firme de las montañas y el horizonte del mar en viaje. Solo que el viejo faro tiene sus problemas, solo resplandece en momentos en los que la tranquilidad de la brisa le permite emitir esa claridad de la que es capaz. Es el faro y su resplandor la que me embelesa, me mantiene anclado en la espera, rogando por ver de nuevo el haz de luz cortando la niebla que invade de constante estos lugares. Esa niebla que impide ver cada dia el amanecer con esa claridad que todos esperamos, y mas este solitario escritor enamorado del mar.