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sábado, 4 de mayo de 2013

Hipno habitante


Era preciso que me tomara unos momentos y la viera transitar la habitación en su ropa interior. Esa piel que dejaba ver detalles de encaje negro y deseo explicito, mientras me iba permitiendo quererla tanto como si no pueda sostenerme en mí.
Volteó, cruzamos miradas, y mientras mi respiración era la agitada oxigenación de mis células dilatadas bajo su goce, ella  jugueteaba con el espacio vacío de la habitación que el humo que su cigarrillo no invadía.

Parpadeo.

Las olas de las sábanas la rodearon, permitiendo que entre sus pliegues se perdiera la poca ropa que le cubría. Lenta y suavemente la espuma de esas olas blancas la hacían emerger para respirar, ella y yo, bajo el ensueño del momento, donde todo perdía espesura y dejaba el ambiente como si Hipno vagara sobre nuestras cabezas.
Quise llamarle a mi lado, salvar el poco espacio entre las sedientas llamas de mis dedos y su piel inundada de la esencia de mi saciedad. Pero solo el aire y las sábanas la acariciaban, creando celos en mí.

Respira, respira.

Recuerdo que bajo estas manos ella temblorosa se entregó al deseo compartido; y entre suspiros y lenguas titubeantes que jugaron a pertenecerse encontramos las caricias necesarias para estremecernos y jurarnos la noche de las violetas. 

lunes, 28 de mayo de 2012

Oscuridades: Monstruos y / o Fantasías

De noche las horas se llenan de fascinaciones y monstruos. 

He de rememorar aquellas noches de mi infancia, cuando bajo la cama hervían los espectros y horrendas criaturas que quitaban el sueño hasta que, rendido por la actividad del día, iba olvidando las penas y el miedo a ser devorado por los engendros de las tinieblas, habitantes de los recónditos espacios oscuros de mi habitación. No se tarda pronto en desconocer que peores son las realidades que se enfrentan diario, como los golpes, las fallas escolares y los sonidos de las peleas venidas de la habitación de los padres. Cada quien tiene con que erradicar los miedos. 
La juventud es el mítico tesoro de la ignorancia. Desconocemos que el mundo existe con las fantasías que se inventan por las noches, desde los encuentros furtivos y prohibidos, hasta el creativo que va formando en su mente las genialidades del ocio artístico. Olvidamos comprender para solo vivir el momento, a veces agobiándonos por pequeños problemas que nos parecen insuperables, pero que solo exigen un poco de seso. 
¿Qué nos guarda la adultez y la oscuridad? No podemos entendernos sin pensar en como hemos sobrepasado los anteriores ciclos de nuestra vida. No creo que ningún hombre o ninguna mujer entiendan mucho de la metafísica de los sueños sin meter a Freud de por medio, tan poco conscientes que tuvimos demasiadas explicaciones sin necesidad de ser achacadas a la sexualidad. Lo único que no le reprocharía a Sigmund y a los psicólogos posteriores y anteriores a él es la visión de comprometer la construcción mental y emocional de las personas con su desarrollo anterior.
Cada adulto es un mundo complejo de tropezones, caídas y levantamientos. No podemos pedir a alguien que afronte sus problemas en compañía cuando ha estado acostumbrado a que los demás suelen ser la raíz de sus complicaciones. Así como no podemos asumirnos solitarios a la hora de enfrentar las distintas vicisitudes de la vida a quienes nos hemos rodeado de personas en las cuales podemos confiar plenamente. Nos daremos muchísimos golpes. 

A veces, con respecto de las oscuridades y los silencios solo queda tratar de encontrar la mejor forma de entender a cada una de las personas, de la forma en que mejor se pueda. Nunca comprendemos por completo. A menos que nos encontraramos en a misma situación, en el mismo lugar, con los mismos antecedentes históricos. Y así y solo así podríamos tal vez acercarnos un poco. Pero resultaría demasiado perfecto y con muchísima sospecha. ¿Quién está robando la vida de quién? ¿O en que probeta fueron hechos los dos?

Pero bueno... materia para otro momento de esparcimiento. Seguiremos viviendo como creemos que podemos vivir mejor de acuerdo a nuestras oscuridades enfrentadas. Entre monstruos o con fantasías.